Manifestación en Culiacán: Protesta por la falta de energía en el Jardín de Niños
Desde agosto, el Jardín de Niños Juan Escutia, ubicado en la colonia Progreso al sur de Culiacán, ha carecido de energía eléctrica, situación que ha generado preocupación entre los padres y madres de familia. La ausencia del servicio se ha convertido en el centro del reclamo, evidenciando un problema persistente en el plantel.
La protesta se llevó a cabo bloqueando el acceso al establecimiento escolar, como respuesta ante múltiples promesas de solución por parte de las autoridades estatales y federales. Este reclamo puntual se enmarca en un contexto crítico frente a la gestión de la infraestructura eléctrica.
Las reiteradas demandas de una solución efectiva evidencian el malestar existente, puesto que la falta de luz afecta el normal desarrollo de las actividades escolares y la seguridad de los niños en un ambiente que requiere condiciones mínimas de confort y salud.
Intervención estatal y coordinación en la gestión de la infraestructura educativa
Ante la denuncia, se hizo presente un llamado a la Comisión Federal de Electricidad para que intervenga en la problemática. Las autoridades han asignado la coordinación a instancias específicas, destacándose la responsabilidad conferida al director del Instituto Sinaloense de la Infraestructura Física Educativa.
Con la tarea encomendada a Hugo Echave Meneses, se espera que se implementen medidas rápidas y coordinadas para restablecer el servicio eléctrico en el plantel. La situación se considera crítica, lo que ha llevado a una respuesta que involucra tanto a autoridades estatales como a operadoras del servicio.
La coordinación de estas acciones se desarrolla en un marco de exigencia y supervisión, donde se recalca la necesidad de un actuar expedito para solventar la falta de energía, sin dilaciones adicionales que puedan afectar a los estudiantes y al personal educativo.
Impacto en la salud infantil y condiciones educativas críticas
La ausencia de electricidad ha derivado en condiciones de calor intensas que afectan directamente la salud de los niños. Algunos padres han señalado malestares físicos en los pequeños, situación que se agrava en un entorno escolar sin las provisiones básicas de confort.
El reclamo se fundamenta en el deterioro del ambiente educativo, donde las altas temperaturas incrementan los riesgos asociados a un entorno marcado por la inacción y la demora en la solución del servicio. La situación se vive en un marco de crítica hacia la coordinación entre las autoridades competentes.
La denuncia se centra en la vulneración de condiciones mínimas de la infraestructura educativa, evidenciándose un descontento por la falta de respuesta concreta que evite la exposición de los niños a riesgos asociados a un calor excesivo en el aula.
