Estado de emergencia por intensa actividad sísmica en islas griegas
Las autoridades han declarado el estado de emergencia en las islas de Amorgos, Ánafe y Santorini debido a la continua actividad sísmica que se ha registrado en la región. En tan solo dos semanas se reportaron aproximadamente 14,000 temblores, lo que ha generado preocupación en la población local.
Ante la sucesión de sismos, miles de residentes optaron por abandonar sus hogares y se implementaron medidas de precaución, como el cierre temporal de escuelas. Estas acciones responden a la necesidad de evitar riesgos ante la percepción diaria de movimientos telúricos.
Registro masivo de temblores y medidas preventivas en la región
Según datos aportados por la Universidad de Atenas, desde el 26 de enero se han contabilizado alrededor de 14,000 sismos en las islas griegas afectadas. La frecuencia de estos temblores se ha elevado, generando una actividad sónica constante en el área.
La mayoría de estos movimientos alcanza magnitudes inferiores a 4, aunque se han detectado decenas de sismos diarios. Los ciudadanos reportan la actividad casi de manera cotidiana, aunque se observó una pausa durante los días viernes y sábado.
Análisis de la falla submarina de Ánydros y pronósticos sísmicos en el Egeo
Expertos en geodinámica han señalado que la causa principal de esta actividad sísmica se vincula a la falla submarina de Ánydros, ubicada entre Santorini y Amorgos. Los estudios descartan la influencia de volcanes en la zona y se centran en esta falla como origen de los temblores.
La información técnica resalta que la recurrencia de movimientos telúricos se ajusta al comportamiento esperado en regiones con fallas geológicas activas, lo que ha llevado a la adopción de medidas preventivas en la localidad.
Posibilidad de sismo de mayor magnitud
En declaraciones de un exdirector del Instituto Geodinámico, se contempla la posibilidad de que ocurra un sismo de mayor magnitud, aunque se considera poco probable que alcance niveles tan altos como magnitud 7. Los análisis técnicos sitúan, en un escenario optimista, la magnitud potencial alrededor de 6.
Estas observaciones se basan en modelos que evalúan la acumulación de energía en la falla submarina y se mantienen dentro de un marco de análisis comparativo que aprovecha datos históricos y mediciones recientes. Los expertos continúan monitoreando la situación con cautela.